Pese a que no constituyen una atracción turística, se han convertido hace ya bastante tiempo en un emblema tucumano. Están asociadas a la industria azucarera y también al dolor y a la muerte. Entre abril y diciembre, estos vehículos en los que se transporta la caña a las fábricas invaden algunas rutas que surcan la provincia.
Sea por falta de luces, por exceso de carga, por imprudencia de los conductores, todos los años se registran accidentes, principalmente en la 38, conocida como Ruta de la Muerte.
El martes, una persona falleció y otra fue internada en grave estado en el hospital Padilla, luego de que -paradójicamente- la carroza fúnebre en la que viajaban fue embestida por un camión que llevaba dos rastras sin carga. El accidente se produjo en el peligroso cruce de las rutas 306 y 323, a unos dos kilómetros de Villa de Leales y a 37 de San Miguel de Tucumán. El camión arrastró al otro vehículo alrededor de 100 metros y le destrozó por completo la parte delantera de la cabina y el motor. Los vecinos se quejaron por la falta de iluminación en ese cruce, que es el más transitado del departamento Leales, y solicitaron que se construya una rotonda. "Por aquí pasan ómnibus grandes (de larga distancia) que vienen de la ruta 9 y van a Famaillá, Lules y Monteros y suben hasta Tafí del Valle. Además, el tránsito de rastras cañeras es permanente, porque pasan por aquí para llevar caña a los ingenios Leales, Bella Vista y Fronterita", le dijo a nuestro diario un lugareño.
El lunes pasado murió un hombre de 48 años luego de chocar con su automóvil contra un camión en la zona de Quilmes en la ruta Nº 9.
Las estadísticas señalan que más de 7.000 vehículos circulan diariamente sólo por la ruta 38, y a estos se suman los transportes cañeros: rastras tiradas por camiones, tractores y por caballos. El tránsito se vuelve lento a causa de la estrechez de la 38 y se forman filas interminables de rodados. Esta situación induce a menudo a los automovilistas a perder la paciencia y en el afán de pasar a estos vehículos pueden accidentarse si no impera la prudencia. Los caminos secundarios y terciarios podrían ayudar a descomprimir esta carretera.
Hay otras rutas como la 157, que fue reparada hace pocos años y quedó en muy buenas condiciones. Como consecuencia de ello y como era de esperar, los vehículos circulan a alta velocidad; también transitan por allí las rastras cañeras que llevan a ingenio Leales y Ñuñorco. Los controles son escasos o nulos como sucede en el cruce las rutas 306 y 323.
La zafra ha comenzado hace tres semanas y hasta el momento no se ha anunciado ninguna campaña de prevención ni de control de parte del Estado. Las rastras deben transitar las rutas entre las 22 y las 6 porque se considera que en ese horario disminuye la circulación de vehículos. Los controles sobre la ruta 38 son constantes, pero no puede decirse que estos se efectúen de igual modo en las otras carreteras.
Es harto conocida la imprudencia de los tucumanos al volante. Teniendo en cuenta la dolorosa experiencia que año a año se registra en materia vial en las calles y rutas tucumanas, no se debería esperar a que se produzcan nuevas víctimas para reaccionar. En la Carta Argentina de Seguridad Vial , se indica que en la mayoría de los casos, los choques son previsibles, razón por la cual no se habla de "accidentes", sino de "siniestros" con causa identificable. Si bien los índices de siniestralidad han descendido en una pequeña cantidad como consecuencia de la reforma de la Ley Nacional de Tránsito y de otras disposiciones, se sabe que la educación y la prevención son el punto de partida para cuidar la vida y la salud de la población. Si a ello se le suma la aplicación de las penalidades que prescribe la ley, el índice de siniestros seguramente descendería notablemente.